viernes, 8 de junio de 2012
Todo cambia.
Las cosas cambian, las personas cambiamos. Dejamos de ser niños para convertirnos en adultos. De no tener preocupaciones a tener responsabilidades. De pintar a estudiar. De sonreír a enamorarnos. Dejamos tantas cosas... Algunas de ellas echamos de menos. Desde la de no tener preocupaciones, ninguna necesidad de no tener deberes, de tener que estudiar para aprobar el examen, hasta la de llorar porque te rompieron un juguete, en vez de llorar porque te rompieron el corazón.
La vida de un niño es mucho más fácil, por no mirar la de un bebé, que solo es comer, jugar y dormir. Hay veces en las que deseamos volver a la vida de antes, la vida fácil.
No sé si somos raros o gilipollas, porque cuando somos pequeños deseamos ser mayores, deseamos maquillarnos, ponernos unos taconazos, poder salir de marcha, beber hasta la madrugada o enamorarnos; y cuando somos grandes queremos ser niños, ellos viven la vida como nadie, hacen muchas cosas que nunca haremos siendo grandes, como poner una chincheta a la profe o tirar huevos a todas las casas que encuentres. Nos encontramos con unas palabras demasiado importantes y nuevas para nosotros, como son la madurez o la responsabilidad, ellas son las que nos hacen cambiar la forma de hablar, comportarnos, sentir, mirar, pensar... Pero no son las únicas, nos encontramos con una palabra no solo importante y nueva, sino unas palabras demasiado grande con un significado aún mayor: amor. Esa palabra que nos encontramos de sopetón cuando llega, nos enamoramos buscándola o viene solo sin que nadie lo llame, sin quererlo. Pero cuando nos enamoramos no hay marcha atrás , encontramos a esa persona que cambia nuestra vida radicalmente, que hace que solo exista él para ti y que no quieres que se vaya nunca. Pero puede que sea un amor de verdad, ese primer amor y único, o puede que no sea totalmente verdad, puede que se vaya y enconemos a otros amores. Tenemos que saber que la vida es así y que todos pasaremos por todas las etapas, queriendo o no queriendo.
No llores por alguien que no lo merece.
Mírame, ¿me has visto alguna vez llorar delante de ti? ¿no verdad? Pues quiero que sepas que nunca me verás, nunca te daré la satisfacción de verme derrumbada, porque no te lo mereces. Siempre me verás con una sonrisa en la cara, para que veas como jode ver a la persona que amas como nuestra ruptura le fue indiferente, que para esa persona no haya significado nada, que al día siguiente ya estabas tonteando con otras, sin ni siquiera darte cuenta de que lo estoy pasando mal, de que estoy destrozada por dentro.
No sé como puedes tontear con otras después de lo que tuvimos nosotros, después de lo que te di yo, esos besos, esas caricias, esos abrazos, esos mimos... Te di todo, todo lo que otra niñata nunca podrá darte. Nadie sentirá tanto por ti como siento yo, nadie te querrá tanto como yo te quiero, pero sobre todas las cosas, NADIE te lo demostrará, porque yo te di todo lo que tenía, te lo di a ti. A ese tio que ahora está dándole a otras todo lo que una vez me dio a mí, a ese tio que me ha destrozado el corazón, a ese tio que no ve que antes de salir de mi casa pongo una sonrisa para que no se vea mis llantos, a ese tio que no se da cuenta que lo único que hago estando en mi cuarto es llorar por nuestra ruptura.
Podría decirte que te odio, que ya no te quiero nada, que eres lo peor que me ha pasado en la vida... pero estaría mintiendo, porque no te odio, te amo, porque no eres lo peor que me ha pasado en la vida, sino lo mejor. Y aunque lo nuestro haya terminado así, espero que seas feliz y que alguna te dé la mitad de lo que te di yo.
Un beso.
No sé como puedes tontear con otras después de lo que tuvimos nosotros, después de lo que te di yo, esos besos, esas caricias, esos abrazos, esos mimos... Te di todo, todo lo que otra niñata nunca podrá darte. Nadie sentirá tanto por ti como siento yo, nadie te querrá tanto como yo te quiero, pero sobre todas las cosas, NADIE te lo demostrará, porque yo te di todo lo que tenía, te lo di a ti. A ese tio que ahora está dándole a otras todo lo que una vez me dio a mí, a ese tio que me ha destrozado el corazón, a ese tio que no ve que antes de salir de mi casa pongo una sonrisa para que no se vea mis llantos, a ese tio que no se da cuenta que lo único que hago estando en mi cuarto es llorar por nuestra ruptura.
Podría decirte que te odio, que ya no te quiero nada, que eres lo peor que me ha pasado en la vida... pero estaría mintiendo, porque no te odio, te amo, porque no eres lo peor que me ha pasado en la vida, sino lo mejor. Y aunque lo nuestro haya terminado así, espero que seas feliz y que alguna te dé la mitad de lo que te di yo.
Un beso.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

